Febrero trae a Famiplay el estreno de la película “A Ganar”, basada en una historia real vivida en Iowa, EEUU. Unas vivencias que traspasan la pantalla y muestran un mensaje tan potente e inspirador que merece conocerse su contexto real.

La historia real

Caroline es una líder nata, transmite alegría y fuerza a quienes la rodean, consigue sacar la mejor versión de cada uno, autoconfianza y fe. Su forma de ser arrastra al resto, sobre todo a sus compañeras del equipo de Voleibol del instituto, las Troyans. Esa energía conjunta hace que el equipo logre ganar el campeonato. Comienza un nuevo curso, Caroline es la capitana mientras el equipo inicia los entrenamientos para revalidar su título, la vida fluye de forma habitual hasta que, en un accidente de moto, Caroline fallece. 

Conmoción en el West High School

Ese suceso provoca una gran conmoción en su comunidad, Caroline era una persona muy conocida, querida y destacada, el apoyo y referente de muchas personas. Las personas que más la conocían sufren su pérdida, pero es en el equipo de voleibol donde se muestran las consecuencias más devastadoras: sin Caroline pierde sentido jugar y competir, casi sienten hasta culpabilidad por hacerlo. La tragedia es aún mayor en la familia: su madre fallece poco después por una larga enfermedad: su padre, en pocas semanas, pierde a toda su familia.

La fuerza de la fe

En ese ambiente de pérdida, tristeza y decaimiento, es donde surge la fuerza y la fe: es el propio padre de Caroline, Ernie, quien recoge en primer lugar el testigo de su hija, aceptando los designios de Dios y apoyando a la comunidad en su dolor, especialmente al equipo de Voleibol. Gracias a este apoyo, la entrenadora encuentra nuevos modos para conseguir motivar a las chicas, quienes buscan en la mejor amiga de Caroline, Kelley, a una nueva referente. 

La situación de Kelley tampoco es sencilla, ha perdido a su mejor amiga y le están pidiendo que “ocupe su lugar”, algo doloroso y confuso. Gracias al padre de Caroline y su entrenadora, entiende el sentido de lo que sucede y consigue sobreponerse y aceptar el peso y la responsabilidad. 

Esta secuencia de actos de aceptación, superación y fe logran animar a las jugadoras quienes toman como misión honrar la memoria de Caroline no en la tristeza, sino en lo que más le gustaba: jugar, competir y ¡ganar!.  

Una historia con valores para todos.

Sin duda, Ernie Founds, padre de Caroline, es una pieza clave en la superación de la tragedia y el paso de la tristeza al recuerdo con nostalgia, sí, pero con alegría. Tras los dos duros golpes que recibe en esta vida, decide dedicar sus esfuerzos a ayudar a todos aquellos a quien antes ayudaba e inspiraba Caroline. Su duelo llevado a cabo con acciones positivas, apoyando al resto de las chicas, dando seguridad a Kelley al tomar el papel de capitana en el equipo, es la luz que despierta al resto de amigos de Caroline. 

Conocer a Ernie, su evolución, las conversaciones que mantiene con diferentes personas nos ayuda a ver una forma distinta, positiva, enriquecedora y resiliente, sin dejar de lado el dolor, la pena y la añoranza.