Este mes se celebra el centenario de la canonización de la Doncella de Orleáns, como se conoce a Santa Juana de Arco. Dentro de las celebraciones, se incluye la producción de “La Pasión de Santa Juana de Arco”, de H&M Televisión, una película documental que ha visto la luz hace apenas unos días y que podrás ver en estreno en Famiplay este miércoles 27 de mayo.

Se trata de un documental que recorre los lugares reales en los que Juana vivió y llevó a cabo su misión divina: devolver Francia a su auténtico Rey: Jesús. 

¿Quién fue Santa Juana de Arco?

Lo cierto es que la figura de Juana de Arco es una de las mejor documentadas de la Edad Media, y merece el mérito, ya que fue única y su vida, obra y muerte, fueron y siguen siendo todo un ejemplo de entrega y fe. 

Juana fue una niña normal de la Francia rural del siglo XV. Educada en la fe católica, acostumbraba a acudir a la Iglesia con frecuencia y practicar la caridad y el cuidado de los enfermos, algo que ya la hacía destacar. 

A los 13 años fue cuando comenzó a recibir los mensajes del arcángel San Miguel, quién le dio a conocer las dos misiones que Dios le encomendaba: la primera y terrenal, coronar al Rey de Francia y la segunda y aún más trascendental: devolver el Reino de Fran­cia al verdadero Rey y Señor, Jesucristo. 

Comienza la aventura

Con 18 años comenzó su viaje en pos de cumplir el mandato divino, presentándose ante el Delfín Carlos. Tras arduas pruebas, logró demostrar que su misión era genuina y estaba encomendada por Dios, consiguiendo que la pusiera al mando de un ejército para expulsar a los Ingleses bajo el estandarte “del Rey del Cielo”. 

Gracias a ello, Juana logró cumplir su primera misión, ya que tras derrotar a los ingleses, favoreció el entronamiento del Delfín. Todo ello, sabiendo que poco después sería traicionada por el mismo rey terrenal que entronó, y tras un juicio falso y sufrir un gran martirio, fue condenada a la morir en la hoguera. 

Años después la memoria de Juana sería rehabilitada por iniciativa del papa Calixto III y a petición del Rey de Francia, reconociéndose así no solo la proeza militar conseguida, sino también su virginidad y santidad, nombrada santa virgen y mártir, venerable y patrona de Francia.

Santa, virgen, mártir… y reina

¿Sabías que Santa Juana de Arco llegó a ser reina de Francia? Así atestiguan los escritos, y así fue como cumplió su segunda misión: entregar Francia al Reino de Dios. Sucedió tras liberar Orleans de los ingleses, cuando el ya rey Carlos VII quiso recompensar a Juana por su hazaña, invitándola a pedir lo que quisiera. Juana pidió el trono de Francia y el rey, fiel a su palabra se lo entregó. A continuación ella anunció que entregaba su trono a Jesucristo. A continuación, Dios, en boca de Juana, obró un nuevo milagro, comunicando que entregaba el trono de Francia a Carlos VII.